Sección especial: Competencia Social y Salud Escolar
La sección especial correspondiente al presente número trata el tema de la Competencia Social y la Salud Escolar (CSSE). Se hace a través de cinco artículos teóricos en los cuales se analiza a la competencia social como una categoría de amplio uso en la actualidad, mediante la cual resulta posible representar la misión del campo de la salud escolar de promover la calidad de vida y el bienestar, y de prevenir las enfermedades y el malestar en toda la comunidad escolar, especialmente en los niños, niñas y jóvenes que la conforman.
La funcionalidad de la categoría conceptual “Competencia Social” en este caso es alta, en cuanto permite “enganchar” el tema de la salud como una meta misional intrínseca de la institución escolar en sí misma, superando una visión tradicional que lo ha tratado como un tema colateral al medio, limitándose a la realización de muy pocas acciones programáticas ejecutadas por agentes del propio medio (por ejemplo algunos cursos), y relegando el grueso de esta labor a la realización de acciones esporádicas ejecutadas por agentes externos, por lo general provenientes de instituciones del sector salud o universitario (ejemplo practicantes). Esta afirmación no pretende desconocer que la salud, desde siempre, ha sido una meta de interés en el medio escolar; lo que se quiere afirmar es que esa meta, por lo general, no ha ocupado un lugar destacado en el Proyecto Educativo Institucional, por lo cual no se ha reflejado en la presencia de programas sistemáticos que ocupen un lugar dentro de la estructura curricular, con importancia trascendental en la vida escolar. Al cambiarse el foco de atención, desplazándolo de la “salud” a la “competencia”, se moviliza un interés que es más inherente al medio escolar, medio que tradicionalmente se ha ocupado de la formación de competencias académicas. Se trata, ahora, de orientar las acciones de la salud escolar en un sentido que corresponda a una filosofía de la salud entendida más como calidad de vida que como ausencia de enfermedad, con intenciones de centrarse en la promoción del bienestar global de la persona más que en la prevención de las enfermedades, sin abandonar este último objetivo, pero sí reconociendo que éste constituye apenas una parte de la meta global del bienestar. Este análisis se amplía en el artículo de Luis Flórez Alarcón titulado “Salud escolar: De la higiene a la competencia social”.
La “competencia social” es una categoría pluridimensional, la cual incluye múltiples procesos psicosociales y habilidades que no pueden reducirse a las solas habilidades sociales. Como un saber hacer en contexto, en este caso en contexto social, la competencia social se relaciona con procesos como la inteligencia emocional y la inteligencia social, e incluye comportamientos básicos como la regulación emocional. En la práctica de la vida escolar estos procesos han tratado de disociarse de otros, como los procesos propios de la inteligencia abstracta, desligando a la competencia académica de la competencia social, y realizando la estructuración curricular alrededor del interés académico casi exclusivamente; sin embargo, los hechos muestran que la formación académica va de la mano y resulta fortalecida por una buena formación social. En el artículo de María Isabel Rendón y Myriam Paola Ortíz titulado “Competencia social: Una revisión conceptual” se hace un análisis de los más importantes modelos teóricos referentes a la competencia social, se analizan sus problemas conceptuales, y se concluye con una alternativa que asume la competencia como una categoría descriptiva de tipo disposicional, desde la cual se puede conceptualizar y relativizar a la competencia, frente a otras categorías como la “habilidad” o la “inteligencia”, finalizando con un análisis de las implicaciones investigativas y prácticas de su propuesta.
En el artículo titulado “Regulación emocional y problemas del aprendizaje socioemocional”, María isabel Rendón analiza la aproximación del Aprendizaje Socio Emocional como una tendencia contemporánea de gran auge en el medio escolar, la cual incorpora a la regulación emocional como un proceso básico de la competencia social y como una respuesta global a las necesidades de la prevención y de la promoción de la salud en el medio escolar. Para esto menciona y describe las características de algunos programas actuales de aprendizaje socioemocional que se realizan en diversos países, pero se centra especialmente en el análisis teórico de las emociones y de la regulación emocional como fundamento de la competencia social, describe en detalle los diversos modelos conceptuales al respecto, y concluye con una proyección sobre los retos metodológicos e investigativos en este campo.
El tema de la regulación emocional va de la mano con un cambio en la visión psicológica de las emociones y de otros tópicos esenciales, que tradicionalmente han estado muy impregnados de visiones negativas, de tipo psicopatológico y clínico. En el artículo titulado “La psicología positiva va a la escuela”, Bernardo Moreno Jiménez presenta a la Psicología Positiva, importante vertiente contemporánea de la psicología, como contexto conceptual que fluye en el medio escolar para servir de fundamento a una “escuela positiva”, en cuyo centro de interés se ubican los temas referentes a la formación para una vida feliz y sabia, así como la formación para el afrontamiento de la adversidad (resiliencia), superando a la sola formación para el conocimiento. La inteligencia social y el autocontrol se ubican en esta propuesta como los medios esenciales que pueden conducir a la puesta en acción de esa escuela positiva.
En el medio iberoamericano, España ha ocupado un sitial de primer orden en materia de teorización y práctica acerca de la salud escolar. En el artículo titulado “La salud escolar en España: Análisis de la experiencia” , Antonio Sáez Crespo proporciona una visión histórica que rinde homenaje a los 50 años de vida de la Asociación Española de Medicina e Higiene Escolar y Universitaria (AEMHEU), clasificando los principales períodos que se dan en este desarrollo, junto con la descripción de las legislaciones que los sustentan, y destacando el papel de la salud escolar en la superación del rendimiento escolar y en la solución de los problemas surgidos de realidades sociales como la pobreza. Concluye con una propuesta que le traza un camino evolutivo a la salud escolar llevándola de la prevención a la promoción, y relacionándola con los objetivos de desarrollo del milenio.
Esperamos que esta sección especial del número actual de TIPICA: Boletín Electrónico de Salud Escolar se convierta en un instrumento conceptual y metodológico para orientar las labores actuales de educadores, directivos, políticos, profesionales de la salud, y demás agentes esenciales de este campo de trabajo, y sirva para el propósito de fortalecer los programas existentes, así como para estimular el fomento de nuevos programas que, de alguna manera, tengan a la competencia social como una de sus metas, con amplia fundamentación científica y social.
Luis Flórez Alarcón, Ph.D.
Editor
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